Desde el día de ayer tenemos a toda la prensa mundial de derechas de luto por el fallecimiento de la que fuera primera ministra británica entre 1979 y 1990, llenando portadas enteras de alabanzas y homenajes como si su política hubiese supuesto un antes y un después en la civilización, como si sus políticas hubiesen supuesto un gran avance para la sociedad y para el mundo en general.
Ciertamente sus políticas supusieron un enorme cambio en el Reino Unido, pero desde luego no fue a mejor, sentando las bases para la "nueva sociedad" que quería construir junto a Ronald Reagan, otro de los grandes 'neocons' de su momento.
Como decía, la transformación a la que Thatcher sometió al Reino Unido es imposible entenderla como algo positivo a menos que se sea el dueño de alguna corporación o de algún gran banco, porque los de esta clase, la élite, fueron los únicos beneficiarios reales de las agresivas y reaccionarias políticas ultracapitalistas de Thatcher, que se caracterizaron, entre otras cosas, por el desmatelamiento sistemático de lo público, otorgando todo el poder sobre lo público a empresas privadas, que con el tiempo han ido empeorando la calidad de los servicios a la vez que los hacían cada vez más y más caros; o por los brutales ataques contra los derechos de los trabajadores. Por tanto, es de absoluta lógica que a ninguna persona de clase trabajadora le parezca que haya nada que homenajearle a Margaret Thatcher, porque para éstos supuso una auténtica pesadilla materializada en forma de recortes de derechos y privatización de unos servicios públicos que ahora les resultaba imposible pagar debido a los paupérrimos sueldos que percibían.
La imagen que sigue a continuación habla por sí sola del cariño que los obreros ingleses tenían por la señora Thatcher, que celebraban de esta manera su fallecimiento.
Ciertamente sus políticas supusieron un enorme cambio en el Reino Unido, pero desde luego no fue a mejor, sentando las bases para la "nueva sociedad" que quería construir junto a Ronald Reagan, otro de los grandes 'neocons' de su momento.
Como decía, la transformación a la que Thatcher sometió al Reino Unido es imposible entenderla como algo positivo a menos que se sea el dueño de alguna corporación o de algún gran banco, porque los de esta clase, la élite, fueron los únicos beneficiarios reales de las agresivas y reaccionarias políticas ultracapitalistas de Thatcher, que se caracterizaron, entre otras cosas, por el desmatelamiento sistemático de lo público, otorgando todo el poder sobre lo público a empresas privadas, que con el tiempo han ido empeorando la calidad de los servicios a la vez que los hacían cada vez más y más caros; o por los brutales ataques contra los derechos de los trabajadores. Por tanto, es de absoluta lógica que a ninguna persona de clase trabajadora le parezca que haya nada que homenajearle a Margaret Thatcher, porque para éstos supuso una auténtica pesadilla materializada en forma de recortes de derechos y privatización de unos servicios públicos que ahora les resultaba imposible pagar debido a los paupérrimos sueldos que percibían.
La imagen que sigue a continuación habla por sí sola del cariño que los obreros ingleses tenían por la señora Thatcher, que celebraban de esta manera su fallecimiento.















