Volvemos sobre Ucrania. Ahora que el poder está controlado en la capital del Estado ucraniano por quienes interesaban a la dupla imperialista EEUU-UE, da la sensación de que en las ciudades en las que se registraron más altercados, con epicentro en Kiev, hayan pasado a disfrutar de una placentera paz social desde el mismo momento en que los 'neocons' ucranianos y los ultraderechistas tomaron posesión del poder, puesto que ahora la cobertura mediática de dichas ciudades ha pasado a un segundo plano y las únicas noticias que de allí vienen son aquellas en las que algún miembro del nuevo y "democrático" gabinete declara que la consulta popular sobre la posible independencia de Crimea es «ilegal e ilegítima».
La península de Crimea es el lugar en el que los medios ahora ponen principalmente el foco, porque es el lugar en el que en este momento existe una mayor amenaza para los intereses de las oligarquías europea y norteamericana, primero porque desde el inicio del conflicto, la masa social rusohablante, mayoría en Crimea, se opusieron al círculo de pro-europeístas y ultranacionalistas que estaban dirigiendo la situación en la parte occidental del país, y porque ahora, una vez establecido por la fuerza su gobierno interino, se niegan a reconocer a dicho gobierno, al que consideran ilegítimo, y su parlamento ha convocado un referéndum popular para aprobar la independencia de Crimea respecto al actual Estado ucraniano.
La preocupación del eje EEUU-UE es aún mayor desde que Rusia enviara tropas a Crimea, según Vladimir Putin, para proteger la integridad de los civiles rusos que habitan allí, cosa que inmediatamente ha disparado las condenas de los principales líderes de Estados Unidos y la Unión Europea, que calificaban este hecho como una "invasión" y una "violación del Derecho Internacional".




