Cuando la política no representa a la voluntad popular, cuando se imponen leyes y decretos que lesionan los intereses de los ciudadanos, cuando vemos que se estafa a la mayoría para beneficiar a unos pocos, y que los sucesivos partidos en el gobierno olvidan las promesas de un mundo "mejor" una vez llegan al poder, el ciudadano se siente engañado, utilizado y ultrajado.
Es en este momento cuando empiezan a surgir los movimientos, y su efecto empieza a extrapolarse a las calles. En la calle es en donde la democracia se recupera y reinventa su autonomía, pero es también en donde se enfrenta a la reacción de quienes intentarán defender el status quo.
En nuestra sociedad actual son muy comunes afirmaciones como "la culpa de todo la tienen los políticos" o "todos los políticos son iguales", que se combinan ahora con otras como "todos los sindicatos están vendidos".

