Fue una de las reformas anunciadas por el Ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, poco después de la llegada al poder del PP, una de las
"reformas estrella" que el gobierno tenía preparada para cuando
obtuviese el margen de manga ancha en el parlamento: reformar una Ley del Aborto aprobada por los fariseos socialistas que atentaba vilmente contra el derecho a la vida, que daba rienda suelta al libertinaje y que resultaba un peligro público contra la seguridad de las mujeres (!¿?).Aunque los que ya tenemos calados a la gente y los gobiernos del PP sabíamos sobradamente de este tipo de medidas que lesionan el derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, mucho antes de las últimas elecciones generales (no en vano ya se posicionaron diametralmentre en contra de la aprobación de la hasta ahora vigente Ley del Aborto), no es desde luego el tipo de reforma con la que hacer marketing para ganar votos, porque en todo caso este tipo de reformas solamente es defendida por el sector más conservador, tradicionalista y fervorosamente católico del electorado, insuficientes para obtener una mayoría absoluta en el parlamento. Por eso, reformar la Ley del Aborto para arrancar a las mujeres el derecho a decidir sobre su maternidad (en territorio nacional) era una de esas medidas que cuanto menos se airease públicamente hasta que llegase el momento adecuado, mejor.