Así de simple. En
un reaccionario estado capitalista como España, la ética y los
valores son violados constantemente por la propia legalidad vigente
mientras el lucro, la codicia y el hurto encubierto (y muchas veces
no tan encubierto) son alabados y considerados socialmente como "lo
normal", aunque no sea políticamente correcto expresarlo
públicamente, al menos de esa manera.
Esto se puede
observar con bastante claridad en estos días a causa del enorme
revuelo mediático formado en torno al Sindicato Andaluz de
Trabajadores (SAT) y Juan Manuel Sánchez Gordillo, líder del
CUT-BAI, alcalde del municipio de Marinaleda y diputado por Sevilla
en el parlamento andaluz, que hace unos días "tomaban" un
Mercadona en Écija (Sevilla) y un Carrefour en Arcos de la Frontera
(Cádiz), de los que extrajeron varios carros con artículos de
alimentación para repartirlos a bancos de alimentos, acto por el que
están siendo perseguidos por las fuerzas represivas del estado y
objeto de un brutal asedio mediático de los principales medios del
régimen.